¡Al borde del apagón general y con todos los males del mundo encima!

Prometeo y Zeus se enzarzan en una lucha de astucia y ego en la que la humanidad se ha visto envuelta por ser el gran motivo de la disputa.

::NOMBRE ESCRITOR

     Así es, queridos lectores: como habréis notado nos quedamos sin luz durante unas jornadas. El motivo fue que el dios de dioses, el todopoderoso Zeus, arrebató el fuego a la humanidad movido por el enfrentamiento que sigue teniendo éste con Prometeo, uno de los famosos titanes y gran amigo de los hombres.

     Parece ser que el enfrentamiento se remonta a muchos inviernos atrás, cuando se les encargó a Prometeo y a su hermano Epimeteo nuestra creación, más concretamente: la creación de la humanidad y los animales, con la condición de dotarnos de todo lo necesario para sobrevivir. Ante el empeño de su hermano, Prometeo dejó el trabajo de repartir los dones a Epimeteo y éste, víctima de la emoción, comenzó a repartir dones a diestro

Prometeo encadenado a una roca y torturado por intentar ayudar a la humanidad. ::LUNA

y siniestro sin darse cuenta de que no dejaba ninguno para los hombres. De ahí que tuviese que pedirle ayuda a Prometeo, quien nos proveyó, entre otras cosas, de la medicina y el fuego, además de enseñarnos a utilizarlos para nuestra supervivencia.

     Hasta aquí todo bien. El problema surgió con la disputa entre dioses y humanos en torno a qué partes de los animales sacrificados les serían ofrecidos a las divinidades y cuales quedarían para uso de los hombres. Prometo se ofreció a ejercer de árbitro en la contienda y dividió por un lado la carne y las entrañas ricas en grasas del buey, recubriéndolas con el estómago, y por otro lado puso los huesos ocultos con la piel del animal (otros testigos señalan que ocultó los huesos con la grasa blanca del animal). Después le dio a elegir a Zeus entre las dos partes quien, cayendo en la trampa, escogió la parte de los huesos. Y así dio comienzo la partida de pin-pong donde la humanidad es la bola.

     Como era obvio, a raíz de aquello Zeus ardió en cólera y decidió desquitarse, arrebatándonos el fuego a todos, según un testigo

Intenta engañar a un dios y gana un par de cuernos de toro

::NOMBRE ESCRITOR

     Y sino que se lo digan al rey Minos de Creta, que gracias a su impecable hazaña de enfadar a Poseidón, se ha ganado unos cuernos del tamaño de la estatua de Zeus y un monstruito como hijastro. Aunque su refugiado Dédalo también ha contribuido a ello.

     Como recordarán, Dédalo, arquitecto e inventor ateniense que aprendió de la mismísima diosa Atenea, mató a su sobrino Talos arrojándolo desde el tejado del templo de Atenea porque éste era mucho más joven y mejor inventor que él –le debemos la sierra, el torno de alfarero y el compás–, y como era de esperar fue desterrado, encontrando refugio en la corte del rey Minos de Creta. Allí tuvo un romance con una de las esclavas del rey, Naucrates, con la que tuvo a su hijo Ícaro.

     Unos inviernos más tarde la esposa del Rey, Pasífea hija de Helios y de una ninfa de Creta, dicen que fue maldecida, castigada por Poseidón a casusa de la faena que su marido Minos le había hecho al dios, es lo que tiene intentar engañar a un dios. Parece ser que el rey le pidió al tito Poseidón, sí, Minos era otro de los tantos bastardillos de Zeus, que le echase una mano para ser el sucesor del rey Asterión de Creta frente a sus hermanos y Poseidón aceptó pero antes Minos debería de sacrificar el toro blanco que el dios hizo surgir del mar. Sin embargo la belleza del toro deslumbro tanto a Minos, que creyó poder engañar al dios escondiendo al toro entre su rebaño de vacas y sacrificando otro toro en su lugar. Pero por Zeus, ¿cómo se le podría pasar a alguien por la cabeza que ese plan pudiera ser efectivo? Obviamente, el dios se dio cuenta y así es como la reina Pasífea acabo convirtiéndose en

Grecia Arcaica