Las mujeres griegas comenzaban a cumplir años después de casadas, osea que una madre podría tranquilamente pasar por hermana de su propia hija.

      Gracias a la lista de los ganadores de los primeros Juegos Olímpicos y de los juegos siguientes, los historiadores pudieron situar en la historia otros muchos acontecimientos.

Estatua de Lisipo, "el Apoxiómeno"
estatua de Lisipo

      Después de finalizar la competición en los Juegos Olímpicos, los atletas utilizaban algo parecido a una espátula para quitarse el sudor, el aceite y la arena de sus cuerpos.

      Los griegos utilizaban unos palos curvos muy similares a los utilizados en el hockey moderno.

      Esa costumbre de llevar la alianza en el dedo anular de la mano izquierda que ha durado hasta nustros dís y que se ha convertido en un paso inprescindible en la celebración del matrimonio y en símbolo universal del mismo, ya se practicaba en la antigua Grecia porque creín que la vena del dedo anular estaba directamente comunicado con el corazón.

      El maratón se introdujo como disciplina deportiva en los Juegos Olímpicos en el 490 a.C. después de que los griegos consiguiesen una grandiosa victoria sobre los persas en la ciudad de Maratón. Parece ser que un soldado emocionado por el suceso quiso correr a darles la noticia de la buena nueva a los atenienses, corrió tanto-tanto –40 km ni más ni menos– que murió antes de poder contar nada, y por ello se introdujo esta prueba en su honor. De hecho, el maratón actual consiste en 42,195 kilómetros, ¿una casualidad?

      Todos los niños griegos acudían ya con 12 años al gimnasio de manera regular. El gimnasio consistía en una zona de aire libre, que tenía algunas instalaciones como; los vestuarios, baños y habitaciones especiales en los que los atletas se untaban el cuerpo con aceite y luego lo cubrían de arena.

      A pesar de haber perdido la competencia con Olimpia por la celebración de los Juegos Olímpicos, en el año 582 a.C. empezaron los Juegos de Delfos, que aunque comenzaron más tarde, tuvieron el mismo prestigio y también se celebraban cada cuatro años en el mes de agosto.

      Mientras que los discos que lanzaban los atletas griegos en los Juegos Olímpicos podían llegar a pesar hasta 5 kilogramos, ¡hoy día, sólo pesan 2!

      En tiempos homéricos, el marido engañado como el tutor de la muchacha desflorada podían pedir la ejecución del imprudente o una indemnización por el daño causado. Así pasó Eufileto, marido ofendido ópto por la primera opción cuando encontró a su mujer en la cama con Eratóstenes. Éste último suplicó que le pidiese una indemnización económica al que Eufileto respondió: "no te mato yo, es la Ley del Estado la que te ejecuta".

      Las mujeres no comían con sus maridos, sino que se recluían en otra habitació. Las únicas que tenían el privilegio de sentarse en la mesa de los hombres eran las hetairas, cortesanas de alto nivel ¿a qué nivel se referirían?

      En las modalidades de lucha libre y boxeo, los participantes llegaban a matar a golpes a sus contrincantes.

      Las pesas que se utilizaban los griegos en los Juegos Olímpicos para el salto de longitud, al ser de piedra o de metal, muchas han llegado a la actualidad.

      A los espartanos no les interesaba probar que los hijos que sus mujeres parín eran de su sangre siempre que naciesen sanos y fuertes para convertirlos en guerreros.

      Los griegos también tení su propia droga: el opio, que se extrae de una planta llamada adormidera (Papaver Somniferum). Lo utilizaban con fines medicinales como placenteros. Igualmente le daban al vino para subir el animo y el apetito sexual, incluso rendían culto a Dionisio -dios del vino, la fiesta, el éxtasis, la danza, la tragedia y bacanales. Lo que no sabemos es si entonces también habría una asociación como "Alcoholicos anonimos", pero falta les hizo ya que con el tiempo fueron perdiendo el control sobre la adormidera induciendo casos de addicción. Si ya lo relataba Parmenón de Bizancio en el s. III a.C. "Quien bebe vino absorbe como agua un potro, sin saber aún la Q, escita aprende. Más al vaciar el odre quedase mudo y adormecido como adicto al opio".

      Mientras la mujer debía ser completamente fiél a su marido éste podía tener cuanta amante quisiera sin sentirse acosado por la tradición o la ley; concubinas, mujerzuelas, heteiras...sin embargo, la ley le venía implacablemente encima si osaba meterse con una dama casada o que estuviese bajo la tutela de un hombre; fuese su padre, marido o hermano.

      Sólo los primeros olímpicos llevaron taparrabos hasta la decimoquinta Olimpiada, en el 720 a.C., cuando comenzaron a competir como dios los trajo al mundo. Por eso mismo las mujeres casadas no podín asistir a las fiestas de Zeus en Olimpia para que ni unos ni otras cayesen en la tentación de unos y otras. Sin olvidar que los juegos pasaban precisamente por la ciudad de los placeres no conyugales, la tan querida Corinto.

      La celestina no es cuento nuevo, ya en la antigua Grecia estas encantadoras y serviciales señoras ayudaban a los atletas en su busqueda de amantes ya que las mujeres, excepto en Esparta, no tenían permiso para entrar ni a los gimnasios ni a los eventos deportivos. La prokyklís, así la llamaban, confundía a mujeres cuyos maridos estuviesen ausentes para citarlas con sus pretendientes

      La profesión más vieja que siempre ha existido era hereditaria, las muchachas comenzaban a ejercer la prostitución a los 12 añ con un solo objetivo; convertirse en una hetera, lo que serí hoy día una geisha.

      Los maridos y amigos montaban orgiásticos banquetes en el andrón, zona masculina del hogar, de los que las mujeres estaban excluidas, que egoístas.

Grecia Arcaica