Copiar e inflar las notas: cuándo te pueden condenar como al Pequeño Nicolás Marcelino Abad Ramón

La tecnología ha sofisticado las técnicas para copiar en los exámenes. Pese a lo reprobable de la acción, atrás quedan las notas metidas en los típicos bolígrafos transparentes, en el dobladillo de la falda o en la tapa de la calculadora. Artilugios casi indetectables como los famosos pinganillos, los relojes inteligentes o los teléfonos de última tecnología ahora le hacen el trabajo sucio a los más tramposos. Incluso hay quien va más allá.

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El mero hecho de copiar no es delito, aunque puede ser una infracción. Regalar las calificaciones a los alumnos ha dado lugar a condenas por prevaricaciónRead MoreÚltimas noticias | EL PAÍS

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