Dos escenas didácticas Javier Marías

En un paseo por mi barrio, el de los Austrias a cuyos habitantes el alcalde Almeida hostiga y castiga sin compasión —con ánimo no sé si dañino o sólo tonto, nos monta un belén gigante para que la gente se aglomere y se contagie bien—, me siento ante un convento. Allí está un guía con un grupito de treintañeros de aspecto normal. Les señala la fachada de la iglesia: “Ahí está la Virgen María con el arcángel Gabriel, la Anunciación, ya sabéis”. Cara de pasmo, lo cual lleva al guía a preguntar algo que tiempo atrás habría sido insultante: “¿Sabéis lo que es la Anunciación?” Respuesta unánime: “No, ni idea”. Insisto: treintañeros, no niños ni siquiera estudiantes de instituto. El guía está tentado de abandonar: “Bueno, no importa”. Se lo piensa un instante y lo intenta: “Lo de la concepción de Jesucristo, ¿os suena? A María la visitó el Espíritu Santo como paloma y así se quedó embarazada. Por eso es Inmaculada, es decir, sin mácula”. Dos o tres inquieren sin rubor: “¿Qué es ‘mácula’?” “Pues sin mancha, sin sexo por medio”. “Ah”, cae uno por fin, “sin consumación, ¿no?” El pobre guía pasó pronto a otra cosa.

Seguir leyendo.

En un paseo por mi barrio, el de los Austrias a cuyos habitantes el alcalde Almeida hostiga y castiga sin compasión —con ánimo no sé si dañino o sólo tonto, nos monta un belén gigante para que la gente se aglomere y se contagie bien—, me siento ante un convento. Allí está un guía con un grupito de treintañeros de aspecto normal. Les señala la fachada de la iglesia: “Ahí está la Virgen María con el arcángel Gabriel, la Anunciación, ya sabéis”. Cara de pasmo, lo cual lleva al guía a preguntar algo que tiempo atrás habría sido insultante: “¿Sabéis lo que es la Anunciación?” Respuesta unánime: “No, ni idea”. Insisto: treintañeros, no niños ni siquiera estudiantes de instituto. El guía está tentado de abandonar: “Bueno, no importa”. Se lo piensa un instante y lo intenta: “Lo de la concepción de Jesucristo, ¿os suena? A María la visitó el Espíritu Santo como paloma y así se quedó embarazada. Por eso es Inmaculada, es decir, sin mácula”. Dos o tres inquieren sin rubor: “¿Qué es ‘mácula’?” “Pues sin mancha, sin sexo por medio”. “Ah”, cae uno por fin, “sin consumación, ¿no?” El pobre guía pasó pronto a otra cosa.Seguir leyendo.

Publicada el
Categorizado como Noticias

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Generated by Feedzy