Feijóo culpa a la ciudadanía del repunte del coronavirus en Galicia después de las Navidades Daniel Salgado

Feijóo culpa a la ciudadanía del repunte del coronavirus en Galicia después de las Navidades

La explicación de Feijóo sobre el empeoramiento de la epidemia de coronavirus en Galicia tras la Navidad ha encontrado un culpable: la ciudadanía. Lo aclaró este lunes, cuando afirmó que «ahora se están pagando las consecuencias de las interacciones de las fiestas. No hay ninguna duda». No aportó muchos datos, y tampoco hubo en su discurso asomo de autocrítica. Sí de crítica, pero al Gobierno central, al que acusó de «obligar a autorizar reuniones de 10 allegados». Lo cierto es que las propias autonomías contaban, desde el Consejo Interterritorial de Sanidad del 16 de diciembre, con margen para reducirlas.

Al contrario que su conselleiro de Sanidade, quien admitía en una entrevista en elDiario.es «responsabilidad por no haber sido más estrictos», el presidente de la Xunta se plegó a un relato exculpatorio. Su gobierno, dijo, había intentado convencer a los gallegos para que no se juntasen en Nochebuena, Fin de Año o Reyes más allá de su núcleo familiar o a dos unidades convivenciales «a lo sumo». «No lo conseguimos», declaró, según informa Europa Press, antes de añadir: «Los ciudadanos sabían muy bien cuales eran las reglas y si todo el mundo hubiese cumplido, hoy habría menos contagios».

La versión de Feijóo sobre lo ocurrido llegó a poner números sobre la mesa, aunque sin demasiado contexto ni tampoco fuentes. Según él, el 90% de la población cumplió las normas, pero el «10%» que no lo hizo ha provocado la escalada del virus. El balance de la Delegación del Gobierno de las actuaciones al respecto de Policía Nacional y Guardia Civil lo contradice. Entre el 21 de diciembre de 2020 y el 6 de enero de 2021, realizaron 8.680 «dispositivos de seguridad» que afectaron a 69.436 personas y de los que derivaron 2.358 propuestas de sanción, un 3% del total.

Todavía hace tres días Galicia registró el número más alto de nuevos contagios en una sola jornada desde el inicio de la epidemia: 914, hasta sumar 8.250 casos activos. Este lunes, la presión en los hospitales se intensificó. Diez personas más pasaron a unidades de cuidados intensivos, donde ya hay 71, y 37 fueron hospitalizadas en planta, donde hay 397. Son cifras que no se veían desde finales de noviembre y que han resultado, de momento, en el endurecimiento de las restricciones a la hostelería en Santiago, A Coruña y Ourense. En la comunidad han fallecido en total 1.450 personas a causa de la enfermedad.

Pero este rigor retrospectivo de Feijóo no siempre ha acompañado sus consideraciones sobre qué hacer con las Navidades en tiempos de pandemia. Cuando el Congreso aprobó el estado de alarma aún en vigor, el presidente de la Xunta se pronunció al respecto con estridencia. «No puede ser más demoledor, se puede hacer lo mismo sin estos términos y proyecciones desgarradoras, hemos puesto en cuestión la Navidad y la Semana Santa, dándole un enorme palo al sector turístico y hostelero», aseguró entonces.

Una vez que, en noviembre, el Gobierno central comenzó a negociar con los mandatarios autonómicos un marco general de medidas para las fiestas, su posición fue variando. A veces incluso para defender una cosa y su contraria, como en el caso de los asistentes permitidos a las celebraciones navideñas. Si este lunes achacaba al Ministerio de Sanidad haber «obligado a autorizar» hasta diez comensales, al tiempo que ocultaba el pacto del 16 de diciembre por el que las comunidades podían reducirlas, en su día también defendió que los niños no contasen en el cómputo. También consideró de «alto riesgo» esas diez personas, pero solo 12 horas después de que su gabinete votase a favor de la medida en el Consejo Interterritorial del 2 de diciembre.

Finalmente la Xunta estableció que se podrían reunir un máximo de seis adultos y cuatro menores de diez años pertenecientes a dos «unidades familiares» y que podría haber una tercera persona adulta si residía sola. A la vez, levantó los denominados cierres perimetrales en 60 ayuntamientos para habilitar la movilidad en los días más señalados: Nochebuena, Fin de Año y Reyes. «Es evidente que los ciudadanos querían tener contacto social», dijo este lunes. Y sobre esa querencia descargó la principal carga de responsabilidad en lo que al alza del coronavirus en Galicia se refiere.

La explicación de Feijóo sobre el empeoramiento de la epidemia de coronavirus en Galicia tras la Navidad ha encontrado un culpable: la ciudadanía. Lo aclaró este lunes, cuando afirmó que «ahora se están pagando las consecuencias de las interacciones de las fiestas. No hay ninguna duda». No aportó muchos datos, y tampoco hubo en su discurso asomo de autocrítica. Sí de crítica, pero al Gobierno central, al que acusó de «obligar a autorizar reuniones de 10 allegados». Lo cierto es que las propias autonomías contaban, desde el Consejo Interterritorial de Sanidad del 16 de diciembre, con margen para reducirlas.Al contrario que su conselleiro de Sanidade, quien admitía en una entrevista en elDiario.es «responsabilidad por no haber sido más estrictos», el presidente de la Xunta se plegó a un relato exculpatorio. Su gobierno, dijo, había intentado convencer a los gallegos para que no se juntasen en Nochebuena, Fin de Año o Reyes más allá de su núcleo familiar o a dos unidades convivenciales «a lo sumo». «No lo conseguimos», declaró, según informa Europa Press, antes de añadir: «Los ciudadanos sabían muy bien cuales eran las reglas y si todo el mundo hubiese cumplido, hoy habría menos contagios».La versión de Feijóo sobre lo ocurrido llegó a poner números sobre la mesa, aunque sin demasiado contexto ni tampoco fuentes. Según él, el 90% de la población cumplió las normas, pero el «10%» que no lo hizo ha provocado la escalada del virus. El balance de la Delegación del Gobierno de las actuaciones al respecto de Policía Nacional y Guardia Civil lo contradice. Entre el 21 de diciembre de 2020 y el 6 de enero de 2021, realizaron 8.680 «dispositivos de seguridad» que afectaron a 69.436 personas y de los que derivaron 2.358 propuestas de sanción, un 3% del total.Todavía hace tres días Galicia registró el número más alto de nuevos contagios en una sola jornada desde el inicio de la epidemia: 914, hasta sumar 8.250 casos activos. Este lunes, la presión en los hospitales se intensificó. Diez personas más pasaron a unidades de cuidados intensivos, donde ya hay 71, y 37 fueron hospitalizadas en planta, donde hay 397. Son cifras que no se veían desde finales de noviembre y que han resultado, de momento, en el endurecimiento de las restricciones a la hostelería en Santiago, A Coruña y Ourense. En la comunidad han fallecido en total 1.450 personas a causa de la enfermedad.Pero este rigor retrospectivo de Feijóo no siempre ha acompañado sus consideraciones sobre qué hacer con las Navidades en tiempos de pandemia. Cuando el Congreso aprobó el estado de alarma aún en vigor, el presidente de la Xunta se pronunció al respecto con estridencia. «No puede ser más demoledor, se puede hacer lo mismo sin estos términos y proyecciones desgarradoras, hemos puesto en cuestión la Navidad y la Semana Santa, dándole un enorme palo al sector turístico y hostelero», aseguró entonces. Una vez que, en noviembre, el Gobierno central comenzó a negociar con los mandatarios autonómicos un marco general de medidas para las fiestas, su posición fue variando. A veces incluso para defender una cosa y su contraria, como en el caso de los asistentes permitidos a las celebraciones navideñas. Si este lunes achacaba al Ministerio de Sanidad haber «obligado a autorizar» hasta diez comensales, al tiempo que ocultaba el pacto del 16 de diciembre por el que las comunidades podían reducirlas, en su día también defendió que los niños no contasen en el cómputo. También consideró de «alto riesgo» esas diez personas, pero solo 12 horas después de que su gabinete votase a favor de la medida en el Consejo Interterritorial del 2 de diciembre.Finalmente la Xunta estableció que se podrían reunir un máximo de seis adultos y cuatro menores de diez años pertenecientes a dos «unidades familiares» y que podría haber una tercera persona adulta si residía sola. A la vez, levantó los denominados cierres perimetrales en 60 ayuntamientos para habilitar la movilidad en los días más señalados: Nochebuena, Fin de Año y Reyes. «Es evidente que los ciudadanos querían tener contacto social», dijo este lunes. Y sobre esa querencia descargó la principal carga de responsabilidad en lo que al alza del coronavirus en Galicia se refiere.Read MoreElDiario.es – ElDiario.es

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