La campaña catalana se cuela en el debate de los Presupuestos en el Senado Irene Castro

La campaña catalana se cuela en el debate de los Presupuestos en el Senado

La campaña de las elecciones catalanas del 14 de febrero se ha colado en el debate de los Presupuestos Generales del Estado que ha comenzado este lunes en el Senado con la discusión de las propuesta de veto de las cuentas públicas que han presentado PP, Ciudadanos, JxCat, Vox y Coalición Canaria -y que han sido rechazados, como estaba previsto-. JxCat se ha lanzado contra ERC y PDeCAT, sin citarlos expresamente, por apoyar los Presupuestos de un «Estado represor» mientras el senador republicano ha asegurado que no renuncia a ningunos de sus principios, entre ellos la independencia, pero ha priorizado la lucha contra la pandemia y la crisis. PP, Ciudadanos y Vox han aprovechado para atizar a Pedro Sánchez por sus compañeros de viaje en el que el Gobierno pretende que sea uno de los últimos trámites del proyecto. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha ensalzado la «pluralidad» de España y En Comú ha enviado un mensaje al independentismo tras las acusaciones de represión: «El Gobierno está trabajando en la reforma del delito de sedición y para que los presos políticos dejen de estar en la cárcel».

La competición electoral en Catalunya ha sido desde el principio la preocupación de la coalición ante el temor de que en el último momento ERC se echara atrás en la negociación de los Presupuestos. De ahí que en Moncloa vieran incluso este verano más transitable el camino de Ciudadanos que apostar por la vía de los socios de la investidura, que se ha acabado imponiendo permitiendo al Ejecutivo presumir de que son las cuentas con más apoyos: un total de once partidos. Finalmente las cuentas se han negociado en la antesala de la campaña del 14F, pero los de Oriol Junqueras han optado por secundarlas, al igual que los cuatro diputados del PDeCAT tras la ruptura con Carles Puigdemont.

JxCAT no ha dudado en reprochar a su socio en el Govern esa decisión al considerar que las cuentas «dan la espalda a los catalanes». Pero el senador Josep Lluís Cleries ha lanzado un dardo a la línea de flotación de Esquerra Republicana: «No entendemos como un demócrata y aun menos si es un demócrata independista catalán puede dar apoyo aun Estado represor y a un Gobierno a través del apoyo a sus Presupuestos». El senador de JxCAT ha asegurado que su grupo ha dicho «basta ya de ser súbdito» y ha reprochado, además, que la mesa de diálogo que acordaron Sánchez y ERC solo se haya reunido en una ocasión, a pesar de que este verano fue Quim Torra quien enfrió el segundo encuentro.

El senador republicano Bernat Picornell se ha defendido nada más comenzar su intervención al poner en valor los principios de ERC, entre ellos la «lucha por la creación de la república catalana» y ha advertido al Gobierno de que tiene pocos «incentivos» para apoyar los presupuestos. Así, ha hecho un discurso similar al de JxCAT en lo relativo a la represión incluyendo la situación de prisión de su líder, Oriol Junqueras. «Era nuestro deber empezar por quiénes somos y a qué tipo de acuerdo llegamos. Teníamos y seguimos teniendo pocos incentivos para votar estos presupuestos. Si analizamos el momento represivo habríamos votado que no, pero somos conscientes de la gravedad eco y social que sufrimos fruto de la pandemia», ha expresado Picornell. El senador republicano ha puesto en valor algunos aspectos de las cuentas, como el incremento de los fondos para dependencia o becas, y ha defendido que ERC haya optado «de nuevo en la mesa de diálogo haciendo política y no renunciando para nada» a sus principios y objetivos. 

En Comú ha aprovechado para entrar en ese debate marcando las distancias de la coalición con el pasado Gobierno del PP y ha ido un paso más allá de lo que habrían ido los socialistas al asegurar que Sánchez trabaja en beneficio de los «presos políticos» -un término que el PSOE incluso rechaza-: «Un Gobierno que está trabajando en la reforma del delito de sedición y para que los presos políticos dejen de estar en la cárcel, eso es ir totalmente en contra de la línea que llevaba el PP». Por ahora el Ejecutivo está retrasando la aprobación de la reforma del Código Penal que pretendía aprobar antes de que acabara el año. La explicación que siempre ha dado la parte socialista del Gobierno es la pretensión de adecuar la tipificación a otros países europeos, aunque en la práctica la rebaja de las penas conllevaría una salida anticipada de la cárcel de los líderes independentistas. «De represor nada, sino a favor de la libertad, la ciudadanía, la libertad de expresión y todo lo que ha defendido el independentismo, no de sus ideas porque no es un Gobierno independentista, pero sí respeta las ideas de los demás», ha sentenciado Sara Vilà.

En la misma línea que en el debate en el Congreso y en los últimos días, PP, Ciudadanos y Vox han atacado al Gobierno por sacar adelante las cuentas con formaciones como ERC o EH Bildu. El portavoz conservador, Javier Maroto, ha acusado a Sánchez de tener una «obsesión enfermiza por llegar al Gobierno y por permanecer en él». «Solo así se explican las mentiras», ha proseguido Maroto que se ha referido a cómo «Sánchez se curó repentinamente de su insomnio» al pasar de la negativa a pactar con Unidas Podemos y los independentistas al «solo pactaré con ellos», según ha dicho. «Es un comportamiento psicológico que ha superado los límites conocidos de la egolatría, el egoísmo y la soberbia», ha sentenciado.

Vox también ha mantenido un tono duro contra el Gobierno al que ha acusado de haberse «entregado a todos los enemigos de España». El parlamentario de la extrema derecha Jacobo González se ha metido con todos los aliados parlamentarios del Ejecutivo: «El Congreso lo ha aprobado con el apoyo de ETA, el comunismo más rancio, la xenofobia independentista de extrema izquierda catalana, de los acomplejados de Compromís, el supremacismo vasco, menos país, tristemente del PRC y del desaparecido y vendido Teruel Existe».

«La senadora de Ciudadanos Ruth Goñi ha reprochado al Gobierno que haya elegido a «partidos separatistas con políticas contrarias a la moderación», como ERC o EH-Bildu, en vez de la «mano tendida» de Cs, que «se ha dejado la piel para mejorar los Presupuestos desde la lealtad y el sentido de Estado». Inés Arrimadas se mantuvo en la mesa de negociación hasta que el Ejecutivo dejó claro que pactaría con ERC y EH Bildu y optó por desmarcarse.

La ministra de Hacienda ha criticado tanto a Ciudadanos como a JxCAT que se hayan dejado llevar por los intereses partidistas en su rechazo a las cuentas ante las elecciones en Catalunya. Al partido de Inés Arrimadas le ha recordado que las cuentas recogían algunas de las «líneas naranjas» que plantearon en el inicio de la negociación y le ha acusado de haber tenido «miedo de dar ese salto» por la cercanía de los comicios. En Moncloa están convencidos de que la negativa de Ciudadanos fue por no salir en la misma foto con ERC y EH Bildu y no por desavenencias con el Ejecutivo. «Han antepuesto el interés partidista pensando que con esa posición les iría mejor en las elecciones catalanas», le ha dicho Montero a Junts, al que ha advertido de que es una posición «miope».

En su intervención inicial, la titular de Hacienda ha aplaudido la diversidad parlamentaria con la que salieron adelante las cuentas en el Congreso y ha enarbolado precisamente la bandera de la diversidad política. «Los partidos que apoyan estas cuentas representan a los españoles a este país tan legítimamente como los que han decidido que no», ha comenzado la ministra, que ha acusado a la derecha de tener «desvaríos respecto a traiciones o votos que rompen España». «Las formaciones nacionalistas o regionalistas encuentran parte de su origen en la apreciación de que en estos debates suele prevalecer una mirada centralista. Es como si la España periférica tuviera que buscar una respuesta propia porque la que se suele ofrecer mira demasiado al ombligo creyendo que es la única posible. Creo que a España le conviene una mirada comprensiva a su pluralidad», ha reflexionado. Una vez sorteado el trámite de los vetos, los presupuestos tienen que pasar ahora por el debate de las enmiendas parciales, aunque la pretensión del Gobierno es no aprobar ninguna y evitar que el proyecto vuelva al Congreso para que quede definitivamente aprobado el 22 de diciembre.

La campaña de las elecciones catalanas del 14 de febrero se ha colado en el debate de los Presupuestos Generales del Estado que ha comenzado este lunes en el Senado con la discusión de las propuesta de veto de las cuentas públicas que han presentado PP, Ciudadanos, JxCat, Vox y Coalición Canaria -y que han sido rechazados, como estaba previsto-. JxCat se ha lanzado contra ERC y PDeCAT, sin citarlos expresamente, por apoyar los Presupuestos de un «Estado represor» mientras el senador republicano ha asegurado que no renuncia a ningunos de sus principios, entre ellos la independencia, pero ha priorizado la lucha contra la pandemia y la crisis. PP, Ciudadanos y Vox han aprovechado para atizar a Pedro Sánchez por sus compañeros de viaje en el que el Gobierno pretende que sea uno de los últimos trámites del proyecto. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha ensalzado la «pluralidad» de España y En Comú ha enviado un mensaje al independentismo tras las acusaciones de represión: «El Gobierno está trabajando en la reforma del delito de sedición y para que los presos políticos dejen de estar en la cárcel». La competición electoral en Catalunya ha sido desde el principio la preocupación de la coalición ante el temor de que en el último momento ERC se echara atrás en la negociación de los Presupuestos. De ahí que en Moncloa vieran incluso este verano más transitable el camino de Ciudadanos que apostar por la vía de los socios de la investidura, que se ha acabado imponiendo permitiendo al Ejecutivo presumir de que son las cuentas con más apoyos: un total de once partidos. Finalmente las cuentas se han negociado en la antesala de la campaña del 14F, pero los de Oriol Junqueras han optado por secundarlas, al igual que los cuatro diputados del PDeCAT tras la ruptura con Carles Puigdemont. JxCAT no ha dudado en reprochar a su socio en el Govern esa decisión al considerar que las cuentas «dan la espalda a los catalanes». Pero el senador Josep Lluís Cleries ha lanzado un dardo a la línea de flotación de Esquerra Republicana: «No entendemos como un demócrata y aun menos si es un demócrata independista catalán puede dar apoyo aun Estado represor y a un Gobierno a través del apoyo a sus Presupuestos». El senador de JxCAT ha asegurado que su grupo ha dicho «basta ya de ser súbdito» y ha reprochado, además, que la mesa de diálogo que acordaron Sánchez y ERC solo se haya reunido en una ocasión, a pesar de que este verano fue Quim Torra quien enfrió el segundo encuentro. El senador republicano Bernat Picornell se ha defendido nada más comenzar su intervención al poner en valor los principios de ERC, entre ellos la «lucha por la creación de la república catalana» y ha advertido al Gobierno de que tiene pocos «incentivos» para apoyar los presupuestos. Así, ha hecho un discurso similar al de JxCAT en lo relativo a la represión incluyendo la situación de prisión de su líder, Oriol Junqueras. «Era nuestro deber empezar por quiénes somos y a qué tipo de acuerdo llegamos. Teníamos y seguimos teniendo pocos incentivos para votar estos presupuestos. Si analizamos el momento represivo habríamos votado que no, pero somos conscientes de la gravedad eco y social que sufrimos fruto de la pandemia», ha expresado Picornell. El senador republicano ha puesto en valor algunos aspectos de las cuentas, como el incremento de los fondos para dependencia o becas, y ha defendido que ERC haya optado «de nuevo en la mesa de diálogo haciendo política y no renunciando para nada» a sus principios y objetivos. En Comú ha aprovechado para entrar en ese debate marcando las distancias de la coalición con el pasado Gobierno del PP y ha ido un paso más allá de lo que habrían ido los socialistas al asegurar que Sánchez trabaja en beneficio de los «presos políticos» -un término que el PSOE incluso rechaza-: «Un Gobierno que está trabajando en la reforma del delito de sedición y para que los presos políticos dejen de estar en la cárcel, eso es ir totalmente en contra de la línea que llevaba el PP». Por ahora el Ejecutivo está retrasando la aprobación de la reforma del Código Penal que pretendía aprobar antes de que acabara el año. La explicación que siempre ha dado la parte socialista del Gobierno es la pretensión de adecuar la tipificación a otros países europeos, aunque en la práctica la rebaja de las penas conllevaría una salida anticipada de la cárcel de los líderes independentistas. «De represor nada, sino a favor de la libertad, la ciudadanía, la libertad de expresión y todo lo que ha defendido el independentismo, no de sus ideas porque no es un Gobierno independentista, pero sí respeta las ideas de los demás», ha sentenciado Sara Vilà.En la misma línea que en el debate en el Congreso y en los últimos días, PP, Ciudadanos y Vox han atacado al Gobierno por sacar adelante las cuentas con formaciones como ERC o EH Bildu. El portavoz conservador, Javier Maroto, ha acusado a Sánchez de tener una «obsesión enfermiza por llegar al Gobierno y por permanecer en él». «Solo así se explican las mentiras», ha proseguido Maroto que se ha referido a cómo «Sánchez se curó repentinamente de su insomnio» al pasar de la negativa a pactar con Unidas Podemos y los independentistas al «solo pactaré con ellos», según ha dicho. «Es un comportamiento psicológico que ha superado los límites conocidos de la egolatría, el egoísmo y la soberbia», ha sentenciado. Vox también ha mantenido un tono duro contra el Gobierno al que ha acusado de haberse «entregado a todos los enemigos de España». El parlamentario de la extrema derecha Jacobo González se ha metido con todos los aliados parlamentarios del Ejecutivo: «El Congreso lo ha aprobado con el apoyo de ETA, el comunismo más rancio, la xenofobia independentista de extrema izquierda catalana, de los acomplejados de Compromís, el supremacismo vasco, menos país, tristemente del PRC y del desaparecido y vendido Teruel Existe».»La senadora de Ciudadanos Ruth Goñi ha reprochado al Gobierno que haya elegido a «partidos separatistas con políticas contrarias a la moderación», como ERC o EH-Bildu, en vez de la «mano tendida» de Cs, que «se ha dejado la piel para mejorar los Presupuestos desde la lealtad y el sentido de Estado». Inés Arrimadas se mantuvo en la mesa de negociación hasta que el Ejecutivo dejó claro que pactaría con ERC y EH Bildu y optó por desmarcarse. La ministra de Hacienda ha criticado tanto a Ciudadanos como a JxCAT que se hayan dejado llevar por los intereses partidistas en su rechazo a las cuentas ante las elecciones en Catalunya. Al partido de Inés Arrimadas le ha recordado que las cuentas recogían algunas de las «líneas naranjas» que plantearon en el inicio de la negociación y le ha acusado de haber tenido «miedo de dar ese salto» por la cercanía de los comicios. En Moncloa están convencidos de que la negativa de Ciudadanos fue por no salir en la misma foto con ERC y EH Bildu y no por desavenencias con el Ejecutivo. «Han antepuesto el interés partidista pensando que con esa posición les iría mejor en las elecciones catalanas», le ha dicho Montero a Junts, al que ha advertido de que es una posición «miope».En su intervención inicial, la titular de Hacienda ha aplaudido la diversidad parlamentaria con la que salieron adelante las cuentas en el Congreso y ha enarbolado precisamente la bandera de la diversidad política. «Los partidos que apoyan estas cuentas representan a los españoles a este país tan legítimamente como los que han decidido que no», ha comenzado la ministra, que ha acusado a la derecha de tener «desvaríos respecto a traiciones o votos que rompen España». «Las formaciones nacionalistas o regionalistas encuentran parte de su origen en la apreciación de que en estos debates suele prevalecer una mirada centralista. Es como si la España periférica tuviera que buscar una respuesta propia porque la que se suele ofrecer mira demasiado al ombligo creyendo que es la única posible. Creo que a España le conviene una mirada comprensiva a su pluralidad», ha reflexionado. Una vez sorteado el trámite de los vetos, los presupuestos tienen que pasar ahora por el debate de las enmiendas parciales, aunque la pretensión del Gobierno es no aprobar ninguna y evitar que el proyecto vuelva al Congreso para que quede definitivamente aprobado el 22 de diciembre.Read MoreElDiario.es – ElDiario.es

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