Paralizados, sexualmente, por el coronavirus Celia Blanco

Lo de que con la edad perdemos interés por el sexo, está más o menos aceptado. Se da por hecho que a cierta edad el sexo pasa a ser un elemento casi anecdótico en nuestra vida. Error. No es tanto que el sexo pase a ser secundario como que cambiamos nuestro concepto del sexo. El coito se convierte casi en una misión especial. Y nos engolosinamos con una sexualidad mucho más afectiva que puramente carnal. La edad deja un bonito reguero, en nuestra potencia. Aunque vivamos en una sociedad puramente machista que permite a los hombres disfrutar de privilegios como que su envejecimiento no sea tan criticado socialmente, hay que reconocer que los hombres son los que se llevan la peor parte del paso de los años: uno de cada dos hombres mayores de cincuenta años tiene problemas de disfunción eréctil.

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