Pintadas en la fachada de una pizzería de Barcelona por no atender en catalán: «Habla catalán o emigra» elDiario.es Catalunya

Pintadas en la fachada de una pizzería de Barcelona por no atender en catalán:

La pizzería italiana Marinella de Barcelona, ubicada en el barrio del Clot, amaneció el viernes con pintadas en su fachada por no atender a la clientela en catalán. «En Catalunya, en catalán» y «Habla catalán o emigra» eran las dos frases que se encontró la dueña en la pared de su local, acompañadas del número 33, símbolo del ultranacionalismo identitario catalán. 

El origen del suceso se remonta al pasado 4 de diciembre, cuando un usuario de Twitter denunció que en ese establecimiento, ubicado en la calle Clot, no atendían en catalán y, además, la dueña se «ofendía» si uno se quejaba. Esa publicación, según la mujer que regenta la pizzería, desató una serie de quejas, amenazas por teléfono o mail y falsas reservas.

Así lo aseguraba la mujer en declaraciones a El País, donde argumentaba que si no habla catalán es porque no ha tenido tiempo de aprenderlo. «Primero aprendí el castellano, es inevitable, lo habla más gente», aseguraba. 

Las pintadas en el restaurante han provocado la reacción de algunos dirigentes políticos, que han querido mostrar su solidaridad con la dueña de la pizzería. Uno de ellos ha sido el primer teniente de alcaldía del Ayuntamiento, el socialista Jaume Collboni. «Llenar locales con pintadas xenófobas como estas nunca puede ser el camino», ha lamentado. David Cid, diputado de los ‘comuns’ en el Parlament, también lo ha criticado: «Esto es fascismo, se escriba en catalán o castellano».

La pizzería italiana Marinella de Barcelona, ubicada en el barrio del Clot, amaneció el viernes con pintadas en su fachada por no atender a la clientela en catalán. «En Catalunya, en catalán» y «Habla catalán o emigra» eran las dos frases que se encontró la dueña en la pared de su local, acompañadas del número 33, símbolo del ultranacionalismo identitario catalán. El origen del suceso se remonta al pasado 4 de diciembre, cuando un usuario de Twitter denunció que en ese establecimiento, ubicado en la calle Clot, no atendían en catalán y, además, la dueña se «ofendía» si uno se quejaba. Esa publicación, según la mujer que regenta la pizzería, desató una serie de quejas, amenazas por teléfono o mail y falsas reservas.Así lo aseguraba la mujer en declaraciones a El País, donde argumentaba que si no habla catalán es porque no ha tenido tiempo de aprenderlo. «Primero aprendí el castellano, es inevitable, lo habla más gente», aseguraba. Las pintadas en el restaurante han provocado la reacción de algunos dirigentes políticos, que han querido mostrar su solidaridad con la dueña de la pizzería. Uno de ellos ha sido el primer teniente de alcaldía del Ayuntamiento, el socialista Jaume Collboni. «Llenar locales con pintadas xenófobas como estas nunca puede ser el camino», ha lamentado. David Cid, diputado de los ‘comuns’ en el Parlament, también lo ha criticado: «Esto es fascismo, se escriba en catalán o castellano».

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