Una fiesta fuera de serie Elena Vierna Carrasco

Vicky Luengo acude sola a su cita de esa mañana. El hotel de ocho plantas está cerrado a cal y canto. Le abren la puerta lateral y le indican que suba al segundo piso. Cuando sale del ascensor, la oscuridad le impide avanzar por los pasillos en penumbra. Tras unos minutos, logra dar con la única estancia iluminada del edificio, la 216. Media hora más tarde, la secuencia se repetirá con Eneko Sagardoy. “Pero ¿qué es esto?”, exclama al entrar en la habitación. Los dos actores se miran y gritan al unísono: “¡Es como en El resplandor!”. Y estallan a reír. Empieza la fiesta.

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Vicky Luengo acude sola a su cita de esa mañana. El hotel de ocho plantas está cerrado a cal y canto. Le abren la puerta lateral y le indican que suba al segundo piso. Cuando sale del ascensor, la oscuridad le impide avanzar por los pasillos en penumbra. Tras unos minutos, logra dar con la única estancia iluminada del edificio, la 216. Media hora más tarde, la secuencia se repetirá con Eneko Sagardoy. “Pero ¿qué es esto?”, exclama al entrar en la habitación. Los dos actores se miran y gritan al unísono: “¡Es como en El resplandor!”. Y estallan a reír. Empieza la fiesta.Seguir leyendo.

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